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Marinero de guardia

MotónMARINERO DE GUARDIA

Una mañana de 1972 aparece un cadáver flotando en aguas del Club Náutico de Barcelona. El muerto es Alberto García Rañé, un joven hijo de la alta burguesía barcelonesa miembro de la tripulación de uno de los veleros que debe participar en la selección para la Olimpiada de Munich. La autopsia demuestra que la causa de la muerte fue ahogamiento tras sufrir un fuerte golpe en la cabeza y que posteriormente cayó, o fue arrojado al agua y todas las miradas apuntan al velero Blue Sea, de donde era tripulante el difunto.
El encargado de la investigación es un inspector de policía, Cristóbal Molina, recién llegado a Barcelona y que proviene del Ejército, donde ha servido en los servicios de inteligencia hasta que la malaria contraída en Guinea le ha hecho abandonar la carrera militar. Molina está casado, muy a su pesar, no tiene hijos y el paso por África le ha afectado profundamente a causa del horrible asesinato de una familia de opositores guineanos. La investigación del crimen de Barcelona la hará por cuenta de la juez Marta Esteller, una de las primeras juezas en España, casada, con una niña y una brillante carrera judicial ante ella pues es protegida del presidente de la Audiencia Territorial de Barcelona.
La investigación se ve entorpecida desde el primer momento por el hecho de que uno de los veleros que deben participar en las pruebas está patroneado por el entonces Príncipe Juan Carlos y todo el mundo opina que el impacto publicitario debe ser mínimo. Las pesquisas se encaminan hacia las relaciones que el fallecido tenía con Fernando Riera, el marinero que encontró el cadáver, a quien todos quieren echarle la culpa, pero Molina desvía su atención hacia Teresa Cunit, amante del fallecido y esposa de Higinio Mas, un importante industrial, que es precisamente el armador del velero Fortuna, patroneado por el Príncipe Juan Carlos.
Las presiones son muy fuertes para que Molina y la Juez cierren rápidamente el caso como un ajuste de cuentas relacionado con las drogas, dado que el difunto era un tipo de vida alegre y discotequera, pero el forense asegura a Molina que el fallecido murió en mar abierto y no en el muelle como parecía. Los datos que Molina recoge, ayudada por la juez Esteller, apuntan a una trama más compleja en la que interviene también Ignasi Rosell, presidente del Club Náutico y un misterioso funcionario, antiguo compañero de Molina, Ortiz de Gárate. Riera, el marinero de guardia, es asesinado para evitar que cuente lo que sabe y que es que todo ocurrió, no en el velero Blue Sea, sino en el Fortuna.
Acosado por sus recuerdos de Guinea y por la presión de la Casa del Príncipe, Molina irá atando cabos y descubrirá que un vigilante del puerto, un joven llamado Ernest Sala presenció la salida del muelle no del Blue Spice, sino del Fortuna con el príncipe Juan Carlos al timón, pero él y la jue Esteller se verán chantajeados para que cierren el caso como una pelea entre drogadictos. La complicidad de Teresa Cunit, esposa de Mas, le ayudará en la investigación.
Finalmente Molina descubrirá la verdad, que la muerte de García Rañé fue un accidente, una fiesta a bordo del Fortuna cone el príncipe Juan Carlos al timón, no en el Blue Sea, lo que Ortiz de Gárate intentó ocultar. Molina y la juez Esteller cierran la investigación acusando de obstrucción a Higinio Mas y a Ignasi Rosell e intentan abrir uno nuevo acusando a Ortiz de Gárate y a sus ayudantes de la muerte de Fernando Riera. Pero todo ello no servirá de nada pues el asunto quedará tapado, Esteller suspendida y Molina se verá obligado a abandonar la policía aunque no la investigación.

 

 

 

Escritor. Autor de "El espía imperfecto", "Espías y la guerra secreta" y "La ruta de los contrabandistas".

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