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Le Carré, las memorias del maestro

No podía ser menos. Estaba al acecho de la publicación de «Volar en círculos» , las memorias de John Le Carré y si no fui el primero en comprarlas debí ser el segundo. Me hace gracia cuando alguien habla de la «envidia sana». La mía no es sana, envidio a John Le Carré desde que leí «EL espía que surgió del frío», nada más publicarse en castellano. Por cierto que la novela me la regaló un viejo amigo que, por alguna razón, intuía que yo tenía algo de espía y eso que apenas si teníamos catorce o quince años. Eso me ha venido a la memoria por algo que el mismo Le Carré escribe en sus memorias: «Espiar y escribir novelas están hechos el  uno para el otro», lo que quiere decir que uno aprende que quien está escribiendo novelas de espías tiene siempre un historial cuando menos ambiguo. He leído el libro con la satisfacción de hurgar en la vida de un personaje al que admiro, no sólo por su calidad literaria, sino por el hecho de que ha vivido su vida precisamente en el interior de ese mundo secreto donde se toman las decisiones, ese mundo donde recoger información, procesarla y escribir luego una teoría se puede aplicar al analista de Inteligencia o al novelista. Lo único que los diferencia, tal vez, es que el analista sintetiza en un folio todo lo aprendido y el novelista necesita más tiempo y más espacio, pero ya lo decía Markus Wolf: «hay más verdad en las novelas de Le Carré que en las memorias de Walter Schellenberg». He leído toda la obra de Le Carré, desde luego, y cuando leí «Un espía perfecto» descubrí en el relato de la vida de Magnus J. Pym mucho de la vida de David Cornwell, de su auténtica vida, algo que él me ha confirmado en sus memorias. Y de ahí, de la lectura de aquella novela y de la convicción de que es el maestro fue de donde salió mi novela que quiso ser un homenaje «El espía imperfecto» que podía haber sido «el autor imperfecto». Por esa primera novela que me impulsó a escribir: «El espía que surgió del frío» y por esa otra «Un espía perfecto» que me indicó el camino es por lo que estaré siempre agradecido a John Le Carré. Aunque nunca se sabe, como él mismo dice: «Traicionamos para ser leales».

Escritor. Autor de "El heredero del diablo", "Espías y la guerra secreta", "Nzere Kongo. Viaje a la cuna del mal" y "La ruta de los contrabandistas".

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