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La guerra fantasma

terrorismointernacionalDe vez en cuando, cosas de la ignorancia, uno descubre un libro que debía haber leído en su momento y eso me ha pasado con “La guerra fantasma”, un estudio publicado en la editorial Debate en 2006 escrito por Raúl Sohr, sociólogo, periodista y sobre todo experto en seguridad y defensa estratégica. Acostumbrado a leer siempre obras de este tipo escritas por anglosajones, británicos principalmente, es una satisfacción ver cómo un experto incluye en sus análisis no sólo el punto de vista imperial británico y norteamericano, sino también el que yo llamo “normal”, es decir el que considera que el término “guerrilla” se acuñó en España, que los norteamericanos son como mínimo muy torpes a la hora de analizar el mundo y que las “operaciones especiales” tan de moda en la televisión suelen ser “terrorismo de Estado”. Del análisis de Sohr, no lo olvidemos diez años atrás, puedo señalar una gran lucidez a la hora de definir el terrorismo, con afirmaciones tan inteligentes como que no existen organizaciones terroristas, sino métodos terroristas o cómo es una verdad evidente que el termino terrorista no ha podido ser definido todavía de un modo aceptable por todo el mundo. Sin ir más lejos parte de la cuestión palestina en la que se enfrenta el Estado de Israel que llama a la lucha palestina “terrorismo”, mientras que en el mundo, e incluso en las Naciones Unidas se le llama “resistencia”.

Me ha impresionado sobre todo el análisis sobre el fenómeno yihadista que, muy claramente sitúa como una minoría ínfima dentro del Islam y cómo la violencia suicida y terrorista es también una minoría dentro del yihadismo. De ese análisis del terrorismo yihadista saca dos conclusiones, una que el suicida es invencible por razones evidentes; si no solo no le asusta morir, sino que quiere morir, es inútil hablar con él o tratar de convencerle de nada, sólo se puede evitar que nazcan terroristas en las madrasas o en los suburbios europeos. La otra conclusión es que el terrorismo, por mucho miedo que nos meta en el cuerpo, causa menos víctimas que los accidentes de tráfico, el sida o el hambre. Afirma Sohr, con cifras en la mano que el mismo día que se producían cuarenta muertos en un atentado terrorista en Europa, doce mil niños morían de malnutrición en África o por enfermedades que se podrían curar simplemente con agua corriente en condiciones. Y sin embargo, nuestro principal problema es el terrorismo, nos asusta la idea de un camión en un mercadillo navideño y subimos a un coche todos los días cuando la probabilidad de morir es cien veces superior. Luego que cada cual piense lo que quiera, pero es un libro a tener en cuenta.

Escritor. Autor de "El heredero del diablo", "Espías y la guerra secreta", "Nzere Kongo. Viaje a la cuna del mal" y "La ruta de los contrabandistas".

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