Dos disparos en la pared

El día del entierro del anterior jefe de policía, Márquez, el investigador prvado y antiguo policía Cristóbal Molina se reencuentra con personajes importantes en su vida como Florencio Muñoz, su antiguo compañero en la policía, ahora jefe de la BIC y su ex amante, Marta Esteller, suspendida de su actividad como juez. También encuentra a un antiguo compañero y enemigo, Iglesias con el que tiene un ligero tropiezo. En el curso de la ceremonia, Muñoz le cita para hablar de un asunto que le interesa y en un encuentro al término de la ceremonia Marta Esteller le pide un favor.

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