Una mañana de 1972 aparece un cadáver flotando en aguas del Club Náutico de Barcelona. El muerto es Alberto García Rañé, un joven hijo de la alta burguesía barcelonesa miembro de la tripulación de uno de los veleros que debe participar en la selección para la Olimpiada de Munich. La autopsia demuestra que la causa de la muerte ha sido un fuerte golpe en la cabeza y que posteriormente cayó, o fue arrojado al agua donde se ahogó y todas las miradas apuntan al velero Blue Spice, donde se dice que iba embarcado el difunto. El encargado de la investigación es un inspector de policía, Cristóbal Molina, recién llegado a Barcelona y que proviene del Ejército, donde ha servido en los servicios de inteligencia hasta que la malaria contraída en Guinea le ha hecho abandonar la carrera militar. La investigación del crimen de Barcelona la hará por cuenta de la juez Marta Esteller, una de las primeras juezas en España, casada, con una niña y una brillante carrera judicial ante ella pues es protegida del presidente de la Audiencia Territorial de Barcelona. El trabajo De Molina se ve entorpecido desde el primer momento por el hecho de que uno de los veleros que deben participar en las pruebas está patroneado por el entonces Príncipe Juan Carlos y todo el mundo opina que el impacto publicitario debe ser mínimo