{"id":4586,"date":"2025-02-02T21:18:46","date_gmt":"2025-02-02T21:18:46","guid":{"rendered":"https:\/\/joseluiscaballero.es\/?p=4586"},"modified":"2025-02-02T21:20:11","modified_gmt":"2025-02-02T21:20:11","slug":"elementor-4586","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/joseluiscaballero.es\/?p=4586","title":{"rendered":"Una cuesti\u00f3n de celos"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"4586\" class=\"elementor elementor-4586\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-3d3903f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"3d3903f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-dcd9dc6\" data-id=\"dcd9dc6\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9e860de elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"9e860de\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-4579 alignleft\" src=\"https:\/\/joseluiscaballero.es\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/revolver-taurus-82s-calibre-38-6-tiros-1-300x300.webp\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/joseluiscaballero.es\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/revolver-taurus-82s-calibre-38-6-tiros-1-300x300.webp 300w, https:\/\/joseluiscaballero.es\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/revolver-taurus-82s-calibre-38-6-tiros-1-1024x1024.webp 1024w, https:\/\/joseluiscaballero.es\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/revolver-taurus-82s-calibre-38-6-tiros-1-150x150.webp 150w, https:\/\/joseluiscaballero.es\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/revolver-taurus-82s-calibre-38-6-tiros-1-768x768.webp 768w, https:\/\/joseluiscaballero.es\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/revolver-taurus-82s-calibre-38-6-tiros-1.webp 1200w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>El Chino abri\u00f3 el maletero del coche y Carlos se acerc\u00f3 despacio, como si dentro de \u00e9l hubiera un peligro desconocido y a punto de estallarle en la cara. Un poco m\u00e1s lejos, el chico de las melenas vigilaba con las manos en los bolsillos del vaquero, mirando a un lado y a otro con el ligero temblor de cabeza que tanto le hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n.<\/p><p>Estaban en un \u00e1rido descampado cerca de la desembocadura del Llobregat, bajo el puente de la autopista que ocultaba el coche a la curiosidad de los conductores. El sol acababa de aparecer hac\u00eda unos minutos por encima del mar y Carlos ten\u00eda fr\u00edo con su camisa de Banani y su ligero pantal\u00f3n Gucci que dejaba pasar el aire helado como si no llevara nada puesto. El Chino le miraba con unos ojos torvos e inquietantes y Carlos no sab\u00eda si le repugnaba m\u00e1s esa mirada o el olor insoportable a macho sin ba\u00f1ar.<\/p><p>\u2013Mira a ver lo que te gusta \u2013le dijo el Chino con su voz ronca. Carlos lanz\u00f3 una mirada furtiva al interior del coche y lo \u00fanico que vio fue una maleta abierta mostrando imp\u00fadicamente una colecci\u00f3n de hierros negros que le hicieron temblar de pies a cabeza.<\/p><p>\u2013Vamos, no te van a comer. Mira esto.<\/p><p>Con un r\u00e1pido gesto, El Chino le mostr\u00f3 en su mano derecha una pistola, negra como la noche. Un quiebro de la mu\u00f1eca y el cargador fue a parar a la mano izquierda.<\/p><p>\u2013Una Glock \u2013dijo- Es austriaca, tiene los n\u00fameros de serie borrados. Por ser tu te la puedo dejar en seiscientos.<\/p><p>\u2013\u00bfAustriaca? \u2013se atrevi\u00f3 a decir Carlos. El Chino solt\u00f3 una carcajada.<\/p><p>\u2013S\u00ed, jod\u00edo, pero no te preocupes si no hablas austriaco, no tienes que decirle nada. Lo hace todo sola, \u00a1ja!. Lleva un cargador de quince balas. Te aseguro que es una ganga. Te la doy cargada y a punto, claro. Si no, \u00bfpara qu\u00e9 te iba a servir?<\/p><p>Se ri\u00f3 y su melenudo compa\u00f1ero ri\u00f3 tambi\u00e9n la gracia. El Chino la volvi\u00f3 a dejar en la maleta y sac\u00f3 otra pistola, m\u00e1s peque\u00f1a y con las cachas nacaradas.<\/p><p>\u2013Mira \u2013dijo- Esto es una P22. Una preciosidad. Es un modelo muy&#8230; femenino. Te va m\u00e1s \u2013nuevas risas.<\/p><p>Carlos empez\u00f3 a temblar, no sab\u00eda si de fr\u00edo o de rabia, o de miedo. All\u00ed estaba \u00e9l intentando comprar un arma de fuego a dos chorizos. \u00c9l, que se asustaba del encendedor el\u00e9ctrico de la cocina. Por un momento dese\u00f3 estar lejos de all\u00ed; hasta que hizo el camino inverso que le hab\u00eda llevado a un descampado bajo la autopista. Suso, el joven macarrilla conocido en el Arena, heroin\u00f3mano, ocasional atracador, sensual y peligroso como nadie. La carrera por una calle cuesta abajo, anegado en l\u00e1grimas, sin importarle los sem\u00e1foros en rojo, los grupos de j\u00f3venes disfrutando de la noche, los coches toc\u00e1ndole el claxon como locos. Y antes el silencio de su casa, el rumor de unas risas, la luz bajo la puerta de la habitaci\u00f3n y Robert en la cama, mir\u00e1ndole fijamente, sin expresi\u00f3n, rodeando con sus brazos a un chico con piel oscura, labios gruesos y rojos y un cuerpo como de cobre.<\/p><p>\u2013\u00bfY nuestros planes? \u2013fue la \u00fanica estupidez que Carlos hab\u00eda acertado a decir. Pero Robert se hab\u00eda limitado a mirarle con esa mirada suya, burlona y luego hab\u00eda besado largamente en la boca al chico.<\/p><p>\u2013\u00bfQu\u00e9 pasa? \u2013dec\u00eda El Chino- \u00bfDemasiao para ti? Tengo una Astra del a\u00f1o catap\u00fan, pero eso no te va, de verdad. Tu eres m\u00e1s&#8230; fashion \u2013el de las melenas se ri\u00f3 de nuevo. \u2013Veees aligeraaaando, Chino, que estamos al fresco- dijo tartamudeando.<\/p><p>\u2013Mira. Dej\u00e9monos de tonter\u00edas, tengo lo que necesitas. \u2013sac\u00f3 de la maleta un rev\u00f3lver con cachas de madera desgastadas\u2013 Trescientos cincuenta pavos. Es un 32, tiene s\u00f3lo seis tiros. Suficiente para lo que sea, no le vas pegar m\u00e1s de seis tiros, \u00bfno?<\/p><p>El de las melenas estall\u00f3 en una carcajada y Carlos sinti\u00f3 que el temblor se hac\u00eda m\u00e1s intenso. El sol hab\u00eda saltado por encima de la autopista y ba\u00f1aba ya el viejo Laguna granate, pero no consegu\u00eda entrar en calor. Ten\u00eda los pies absolutamente helados algo a lo que contribu\u00edan sus ligeros mocasines de piel, regalo de Robert cuando decidieron irse a vivir juntos.<\/p><p>\u2013En fin \u2013fingi\u00f3 convencerse el Chino- Dame trescientos y se acab\u00f3. Y te doy las seis balas tambi\u00e9n. \u00bfVale? Esto s\u00ed es f\u00e1cil de manejar. Toma \u2013le alarg\u00f3 el arma.<\/p><p>Carlos se qued\u00f3 mir\u00e1ndola fijamente. \u00bfQu\u00e9 estoy haciendo aqu\u00ed?, se dijo.<\/p><p>\u2013Vamos, c\u00f3gela, no muerde.<\/p><p>\u2013Venga, jooooder. Daros prisa. \u2013apremi\u00f3 el de las melenas. Carlos cogi\u00f3 el arma que le tend\u00eda el Chino. Pesaba m\u00e1s de lo que hab\u00eda imaginado, pero la culata se adapt\u00f3 con extra\u00f1a perfecci\u00f3n a su mano. El corto ca\u00f1\u00f3n era como una continuaci\u00f3n natural de sus dedos y se qued\u00f3 mirando la inscripci\u00f3n Smith &amp; Wesson, como si fuera un amigo en quien confiar.<\/p><p>\u2013Apunta para all\u00e1, anda \u2013le dijo el Chino empujando un poco el ca\u00f1\u00f3n con el dedo- Esto es el seguro, \u00bfves? Se quita amartillando esto, el martillo. Hazlo. Bien. Y luego apretas el gatillo y la bala sale por aqu\u00ed.<\/p><p>\u2013No soy idiota \u2013dijo por fin Carlos.<\/p><p>\u2013Vale, tranquilo. No te sulfures que ahora vas armado, \u00a1ja!. Pon el seguro. Eso es. Lleva las seis balas en el cargador. Mira \u2013le cogi\u00f3 el arma de la mano- As\u00ed se abre el tambor y sacas los casquillos usados, si quieres, claro. El n\u00famero de serie tambi\u00e9n est\u00e1 borrado, por si acaso. \u00bfEntiendes? No pesa mucho. Lo puedes llevar en un bolsillo y nadie se dar\u00e1 cuenta. O en esa&#8230; mochila o como se llame lo que llevas.<\/p><p>Carlos asinti\u00f3. Tom\u00f3 el rev\u00f3lver de nuevo y lo guard\u00f3 en el bolsillo del pantal\u00f3n. Pesaba, pero no m\u00e1s que un m\u00f3vil de los antiguos. Se descolg\u00f3 la bolsa de la espalda y sac\u00f3 la cartera de piel.<\/p><p>\u2013Trescientos \u2013dijo tendi\u00e9ndole el dinero. El de las melenas se meti\u00f3 en el coche y cerr\u00f3 de un portazo que hizo temblar no s\u00f3lo al coche sino tambi\u00e9n a Carlos.<\/p><p>\u2013Estupendo. \u2013dijo El Chino- Y ya sabes. Si necesitas m\u00e1s balas me buscas. Es un placer hacer negocios contigo.<\/p><p>Cuando se alejaban a\u00fan pudo o\u00edr la voz del melenas diciendo: maricona.<\/p><p>El piso estaba en silencio y el sol reptaba por el suelo del pasillo. El aire ol\u00eda a algo indefinible, una mezcla de sudor y de perfume o ambientador. En la cocina todo estaba en su sitio. Limpi\u00f3 la cafetera y llen\u00f3 el cubilete de caf\u00e9 molido, aspirando de paso su olor. Las sienes le palpitaban con fuerza. Cuando fue a encender el fuego se acord\u00f3 del rev\u00f3lver. Lo sac\u00f3 del bolsillo con cuidado y lo coloc\u00f3 sobre el m\u00e1rmol blanco e impoluto. Le dio la impresi\u00f3n de una cucaracha, negra y viva. Era como si de un momento a otro fuera a moverse y hacer su cometido, fuera el que fuese, por s\u00ed mismo, sin necesitar ya para nada el auxilio de un ser humano. Sin poderlo evitar, Carlos se ech\u00f3 a llorar con sollozos profundos, que le sal\u00edan del fondo del alma. Se pregunt\u00f3 por qu\u00e9, sin encontrar una respuesta, ni el caf\u00e9 bullendo en la cafetera, ni en el arma negra sobre blanco, ni en cristal del armario que le devolvi\u00f3 un rostro delgado, torturado y anegado en l\u00e1grimas.<\/p><p>\u2013\u00a1Dios! Estoy hecho un asco \u2013dijo en voz alta. Se meti\u00f3 en la ducha dejando la ropa desparramada por el suelo y bajo el agua caliente no pudo evitar volver una y otra vez al dormitorio donde tan feliz hab\u00eda sido. All\u00ed se hab\u00edan disipado sus fantasmas entre los brazos de Robert porque Robert era todo lo contrario a la depresi\u00f3n o el abatimiento. Porque para Robert no es que ellos tuvieran derecho a ser diferentes, era que no hab\u00eda diferencia. Entre sus brazos y sus besos se hab\u00edan desvanecido los terrores de la infancia, el desprecio de su padre, la mirada de conmiseraci\u00f3n de su madre, la ruptura con los amigos, los insultos. \u00bfDe qu\u00e9 hablas?, le hab\u00eda dicho Robert, \u00bfd\u00f3nde has vivido, en la Legi\u00f3n Americana? Deja de hacer el gilipollas. Se hab\u00edan conocido en Dietrich, una noche cualquiera y a Carlos le hab\u00eda seducido su seguridad, su sentido del humor, su punto de cinismo, su ingenio desbordado. \u00bfDe qu\u00e9 vas? \u2013le dijo a los pocos minutos de conocerse- \u00bfqui\u00e9n te viste, la bruja Aver\u00eda? A otra persona Carlos lo hubiera enviado a la mierda, pero no a Robert. No te lo tomes a mal, pero necesitas un consejero. Y los primeros consejos se los dio unos metros m\u00e1s lejos, en el Axe, en una habitaci\u00f3n de tonos pastel que era un oasis de paz. Por la ma\u00f1ana hab\u00edan comprado ropa en la misma boutique del hotel, hab\u00edan re\u00eddo juntos, hab\u00edan desayunado en un bar de obreros de la construcci\u00f3n y luego Robert se lo hab\u00eda llevado a Sitges porque, dijo, \u201cnecesitas comer algo decente\u201d.<\/p><p>\u00bfDe qu\u00e9 vives?, le hab\u00eda preguntado un d\u00eda Carlos, recostado en la almohada, a escasos cent\u00edmetros de su cara lisa y suave. De mis padres, \u00bfde qu\u00e9 si no? \u00bfY no te da verg\u00fcenza? Desde luego que no, \u00bfles he pedido yo venir al mundo? \u00bfTengo yo la culpa de que sean tan asquerosamente ricos? \u00bfMe van a regatear a m\u00ed el dinero que ellos se gastan? Vamos, Charlie, querido, despierta. El mundo es para disfrutarlo.<\/p><p>El rev\u00f3lver segu\u00eda en el m\u00e1rmol, junto al fregadero. Carlos hab\u00eda puesto ilusi\u00f3n en aquella cocina sobreponi\u00e9ndose al escepticismo de Robert. Los viajes a Ikea, las tardes colocando muebles, objetos diversos, la elecci\u00f3n de la vajilla en Habitat, las cortinas. Eres una especie de Mary Poppins, le dec\u00eda Robert; y t\u00fa de Cruella de Ville; pero hab\u00edan superado sus diferencias y la vida en com\u00fan se hab\u00eda convertido en una referencia para Carlos. Pareci\u00f3 como si de pronto el mundo se hubiera abierto para \u00e9l. Se cambi\u00f3 el color del pelo, se visti\u00f3 en las mejores boutiques aconsejado por Robert, am\u00f3 intensamente a alguien que s\u00f3lo se dejaba querer, ahora lo ve\u00eda. No ten\u00eda demasiada importancia que los dos coquetearan en el Arena o en el Salvation porque las \u00faltimas horas del d\u00eda eran para ellos. Y luego vinieron los planes; una vida en com\u00fan, montar un negocio que los mantuviera juntos todo el d\u00eda, un viaje por el extranjero, tal vez adoptar un ni\u00f1o.<\/p><p>\u2013\u00bfY casarnos? \u2013le hab\u00eda dicho Robert. Claro que Carlos se lo hab\u00eda tomado como una broma, tal vez de mal gusto, porque para \u00e9l s\u00ed era una posibilidad real. Los tiempos cambian, ya se hab\u00eda convencido, y pod\u00edan casarse. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 hab\u00eda dicho eso Robert? Con las manos apoyadas en el m\u00e1rmol, frente al rev\u00f3lver negro y amenazador, Carlos sinti\u00f3 que la ira crec\u00eda dentro de \u00e9l. Me hablaste de boda, eras mi pareja, mi compa\u00f1ero, el amor de mi vida.<\/p><p>\u2013\u00bfQu\u00e9 co\u00f1o es eso? \u2013dijo la voz de Robert. Carlos se volvi\u00f3 y le vio all\u00ed, en la puerta, con sus Calvin Klaine muy bajos, casi mostrando el vello del pubis. Admir\u00f3 sus m\u00fasculos tensos, su piel bronceada, sus ojos a\u00fan un poco dormidos, su boca burlona.<\/p><p>\u2013\u00bfPor qu\u00e9 me has hecho eso? \u2013murmur\u00f3 Carlos.<\/p><p>\u2013\u00bfEso es una pistola de verdad?, \u00bfme vas a matar, gilipollas?<\/p><p>Con un r\u00e1pido gesto, Carlos cogi\u00f3 el arma y la sujet\u00f3 con fuerza.<\/p><p>\u2013Hay que joderse \u2013dijo Robert y se dirigi\u00f3 a la cafetera-\u2013Al menos has hecho caf\u00e9. \u00bfNo se te ha pasado el ataque de cuernos?<\/p><p>\u2013\u00bfPor qu\u00e9 me has hecho eso? \u2013volvi\u00f3 a preguntar Carlos cada vez m\u00e1s inseguro.<\/p><p>\u2013\u00bfHacer? \u2013Robert ech\u00f3 algo de caf\u00e9 en una taza\u2013 No te he hecho nada, se lo he hecho a \u00e9l. \u00a1Y le ha gustado! Te lo aseguro.<\/p><p>Carlos se ech\u00f3 a llorar y apret\u00f3 el revolver con m\u00e1s fuerza.<\/p><p>\u2013Eso no ser\u00e1 de verdad, \u00bfno? \u2013dijo Robert tras sorber un poco de caf\u00e9\u2013 Mira, lo nuestro funciona bien, no lo estropees. Somos libres, \u00bfno? Eso hace perfecta nuestra relaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo le vamos a hacer ascos a un buen polvo?, \u00bfno te acuerdas? El mundo es para disfrutarlo. A ver, d\u00e9jamelo.<\/p><p>Robert alarg\u00f3 la mano pero Carlos dio un paso atr\u00e1s esgrimiendo el arma. El brazo le temblaba y parec\u00eda como si la boca del ca\u00f1\u00f3n buscara alg\u00fan objetivo que revoloteara por la cocina.<\/p><p>\u2013Carlos \u2013esta vez Robert pareci\u00f3 un poco asustado- Eso no puede ser de verdad, \u00bfno? Es uno de esos de juguete para asustarme. \u00bfD\u00f3nde has estado? Te he llamado al m\u00f3vil.<\/p><p>\u2013Eres un cerdo \u2013dijo Carlos.<\/p><p>\u2013Eso no lenguaje para una peque\u00f1a maricona como t\u00fa.<\/p><p>\u2013\u00a1No me digas maricona!<\/p><p>\u2013\u00bfAh, no?, \u00bfqu\u00e9 prefieres?, \u00bfmi ni\u00f1a?, \u00bfefebo? D\u00e9jate ya de gilipolleces; se me puso a tiro, est\u00e1 bueno y me lo he tirado, \u00bft\u00fa no lo har\u00edas?<\/p><p>\u2013Yo te quiero.<\/p><p>\u2013\u00a1Ah!, es eso. Yo tambi\u00e9n te quiero. Vamos, Charlie, deja eso. Puede que no sea de verdad, pero me asusta. Ven conmigo. V\u00e1monos a la cama y te dar\u00e9 un poco de lo que le he dado al negrito. Todav\u00eda me queda.<\/p><p>\u2013\u00a1No te acerques a m\u00ed! \u2013grit\u00f3 Carlos fuera de s\u00ed. Sin saber c\u00f3mo, tir\u00f3 del martillo con el dedo pulgar y el arma hizo un chasquido.<\/p><p>\u2013Vale, vale \u2013dijo Robert francamente asustado\u2013 Eso hace ruidos muy raros y&#8230; de verdad, d\u00e9jalo. Mira vamos a hablar&#8230;<\/p><p>Carlos lloraba y el arma temblaba como si tuviera fuerza propia.<\/p><p>\u2013Ven, dame eso, aunque sea de mentirijillas, ven.<\/p><p>-No te acerques. \u2013dijo Carlos bajando la voz. Retrocedi\u00f3 un paso levantando el arma a la altura del pecho. Temblaba tanto que casi no pod\u00eda hablar\u2013 Y en nuestra cama. La compramos los dos. Era para nosotros&#8230;<\/p><p>\u2013Y es para nosotros \u2013Roberto retrocedi\u00f3 hacia la puerta\u2013 De verdad. Eres mi amor, mi compa\u00f1ero.<\/p><p>\u2013Mientes, \u00bfcrees que soy gilipollas?, lo crees, \u00bfverdad? Y si ahora esto lo dejamos aqu\u00ed me lo volver\u00e1s a hacer.<\/p><p>\u2013\u00bfPero qu\u00e9 est\u00e1s diciendo? Por&#8230;<\/p><p>\u2013\u00a1Calla! Tienes miedo, \u00bfno? \u2013la mano le temblaba cada vez m\u00e1s y las l\u00e1grimas le resbalaban por la cara- \u00bfY me quieres?, \u00bfme quer\u00edas cuando te lo hac\u00edas con \u00e9l?<\/p><p>\u2013\u00a1Por favor!<\/p><p>\u2013\u00bfY si te dijera que es una broma?, \u2013dijo Carlos entre l\u00e1grimas\u2013 \u00bfy si te dijera que esto no es de verdad y que lo he comprado en una jugueter\u00eda? S\u00f3lo quer\u00eda asustarte\u2026 yo s\u00ed te quiero.<\/p><p>\u2013\u00bfT\u00fa? \u2013Robert pareci\u00f3 crecerse y se acerc\u00f3 amenazador\u2013 \u00bfT\u00fa? Tu eres una mariquita de mierda, eso es lo que eres.<\/p><p>\u2013Yo te quiero \u2013balbuce\u00f3 Carlos. Robert lanz\u00f3 la mano y abofete\u00f3 a Carlos en la mejilla, luego le dio un empuj\u00f3n y lo lanz\u00f3 contra la nevera.<\/p><p>\u2013\u00bfMe quieres? Y a m\u00ed qu\u00e9 me importa que me quieras. \u00a1Me has dado un susto de muerte! Nunca me has importado, \u00bfno lo entiendes? Eras un buen polvo y ya est\u00e1. Y ahora eres pat\u00e9tico.<\/p><p>\u2013No me digas eso.<\/p><p>\u2013\u00a1Ah!, \u00bfno?, \u00bfy qu\u00e9 quieres que te diga?, que te puedes quedar con tu sonrisa imb\u00e9cil y tu culito estrecho. \u00a1Se acab\u00f3!, \u00bfme oyes? Estoy harto de tus lloriqueos y de tu ignorancia. \u00a1Eres una mierda!, \u00bfte crees que puedes asustar a la gente as\u00ed como as\u00ed? \u00a1P\u00fadrete!<\/p><p>Robert sali\u00f3 de la cocina y Carlos le oy\u00f3 rebuscar en los armarios.<\/p><p>\u2013\u00bfQu\u00e9 haces?, \u00bfqu\u00e9 haces con tu ropa?<\/p><p>\u2013Me voy. No tengo por qu\u00e9 aguantar tus est\u00fapidos celos.<\/p><p>\u2013No lo permitir\u00e9.<\/p><p>\u2013\u00bfY qu\u00e9 har\u00e1s? \u00bfme escupir\u00e1s o har\u00e1s \u00a1bang! \u00a1bang! cuando apretes el gatillo. Gilipollas.<\/p><p>\u2013No. Te matar\u00e9. \u2013dijo Carlos elevando el arma hasta apuntarle a la cabeza, justo en el centro de la frente. Curiosamente, la mano ya no le temblaba y se sent\u00eda bien, muy bien. Los ojos le escoc\u00edan pero ya no lloraba.<\/p><p>\u2013\u00bfSabes lo que te digo? \u2013dijo Robert y solt\u00f3 la \u00faltima frase de su vida\u2013 \u00a1Vete a la mierda, imb\u00e9cil!<\/p><p>Carlos apret\u00f3 el gatillo, una sola vez y el estampido le dej\u00f3 sordo por unos minutos.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Chino abri\u00f3 el maletero del coche y Carlos se acerc\u00f3 despacio, como si dentro de \u00e9l hubiera un peligro desconocido y a punto de estallarle en la cara. 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