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MISIONES IMPOSIBLES

Bombardeos, asesinatos, secuestros, grandes desembarcos, paracaidistas lanzados tras las líneas enemigas. La imaginación a la hora de decantar la guerra a un lado o a otro no tuvo límites durante la Segunda Guerra Mundial y en la mayor parte de los casos, la decisión de llevar a cabo una operación se tomó no solo por el análisis preclaro de las necesidades por parte de los responsables, sino por el curso de los acontecimientos, a veces imprevisibles. Muchas de esas acciones nunca se llevaron a cabo, como la Operación Amérika desestimada por cuestiones tecnológicas, otras como la Operación Roble se llevó acabo sin confiar en que fuera un éxito y muchas otras se desestimaron por increíbles como la Operación Verde. Algunas, escrupulosamente preparadas quedaron obsoletas por el curso de la guerra como la Operación Salvar Dinamarca y otras fueron un fracaso por su deficiente preparación como Wilhelmshaven. En todas ellas, como suele suceder, había quienes creían a pies juntitas en sus posibilidades y los que, objetivamente, nunca las aceptaron. Entre los primeros cabría destacar la imaginación y la claridad política de Winston Churchill y en las antípodas la frialdad objetiva del almirante Canaris o el general Eisenhower. Unos y otros han pasado a la historia.

Date: noviembre 09, 2017