Como dicen muchos autores, empecé a escribir de niño, cuando, armado con un cuaderno escolar y un bolígrafo, comencé mi primera novela inspirado por las novelas del Oeste que mi hermano mayor atesoraba en una maleta guardada bajo la cama. Mi pasión lectora y la influencia de un hogar lleno de libros me llevó primero a Silver Kane (Francisco González Ledesma) a quien años después tuve el honor de conocer en persona. Seguí después con Julio Verne, Mark Twain a Mika Waltari, Umberto Eco, y más tarde a Isaac Asimov, hasta que en 1963 mi amigo, ya fallecido, Arturo Montfort me regaló “El espía que surgió del frío” de John le Carré.
Fue entonces cuando encontré el camino definitivo que marcaría mi obra literaria: el mundo del espionaje y los servicios secretos lo que me llevaría incluso a elegir esa especialidad en mis estudios. Claro que, no dejé de seguir a otros autores como Dashiell Hammet, Raymond Carver o John Connolly.
Mi trabajo de periodista lo inicié en folletos y colaboraciones escolares, como la revista Eidos que editábamos, clandestinamente, en el Colegio Academia San Martín. El paso siguiente fue el desaparecido Mundo Diario donde ejercí de reportero y corresponsal para pasar después a El Correo Catalán donde fui redactor jefe del suplemento de El Llobregat y la revista Vivir en Barcelona, también como redactor jefe. Fue en esa revista dirigida y creada por Jorge Dobner, donde alterné con personajes como González Ledesma, Silvia Munt, Loquillo, Luis del Olmo o Montserrat Caballé. De ahí fui a parar al mundo de las revistas del corazón, la prestigiosa Lecturas donde ejercí de redactor de mesa y reportero durante el resto de mi carrera periodística, lo que me permitió seguir en contacto con destacados personajes de la política y las artes.
En 1996 la Editorial Mercuria publicó mi primera novela, «Como lágrimas en la lluvia», una novela negra pura y dura con detalles como el título, la magnífica frase contenida en la película «Blade Runner», un homenaje a mi afición por la novela de ciencia ficción y el protagonista de la novela, un ex agente secreto, datos que mostraban por dónde iban a ir mis trabajos. Casi el mismo tiempo inicié mi colaboración con la editorial Redbook en una serie de trabajos de no ficción sobre espionaje y servicios secretos. Un detalle interesante sobre mi primera novela es que en la presentación en FNAC conté con la presencia de la autora y buena amiga, Alicia Giménez Bartlet y con el director de cine Rovira Beleta.
Mi primera novela sobre espionaje, «El espía imperfecto», sobre el CNI y la organización ETA, me llevó en 2010 a participar en un curso de verano sobre Servicios secretos en la Universidad Politécnica de Cartagena. A partir de ahí publiqué «El heredero del diablo», «El hombre de Tánger», «Nzdere Kongo» y otros trabajos de ensayo sobre el mundo de los espías.